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Caza en la « tonne » (« tonelete »)
La « tonne » es el hábitat y el estanque o « blanco de tonne ».
En el suroeste las llamamos « tonnes » porque antes, se usaban toneles para constituir este puesto Hoy, la “tonne” está hecha de madera, de metal o de hormigón u otro material.
La instalación se constituye de una o más habitaciones entre las cuales está el cuarto de tiro, con “taquillas” o sea pequeñas aberturas que permiten ver el “blanco” nombre local del estanque al lado del cual está construida.
Suficientemente escondida, la “tonne” tiene que integrarse al paisaje.
  
A los cazadores que practican su arte en esta instalaciones se los llama “tonnerayes”.
Colocan en el estanque unos señuelos de plástico que imitan la forma de un pato o de una oca y también un tiro de llamadores vivos (patos salvajes) que , por su canto, incitarán a que las aves salvajes vengan a posarse en el estanque.
Un buen tiro debe cantar de manera discreta pero continua. En general está formado por, un macho y varias hembras: unas llamadas largos “gritos” (gritan fuerte cada vez que ven un vuelo), otras llamadas “gritos medianos” que hacen menos ruido que las primeras y para terminar, otras llamadas “pequeños gritos” que son casi silenciosas y que hacen que las aves se posen.
En los estanques poco profundos, los cazadores atan sus patos con una cuerda atada con un peso muerto colocado en el fondo y la otra extremidad atada a la pata del pato gracias a un anillo (de latón, plástico o caucho) y un gancho que evita que la cuerda se enrosque. Para poder dejar las aves varios días, algunos cazadores los atan con tablas giratorias apenas hundidas.
En la percha se halla un comedero que se llena una vez al día. A veces se colocan algunos salvajes (cercetas, anade rabudo, anade silbón) cerca en una jaulas con alambreras o “parges” con fin de completar el dispositivo cuya configuración constituye el secreto de cada cazador en función del estanque y de los vientos.
  
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